¡¿Colega, dónde aparco la moto?!

 

-- Llega el verano y Donostia se peta de motos. La ciudad es pequeña y el espacio muy limitado, por ello, los políticos han empezado a estrujarse el cerebro en busca de soluciones, echémonos a temblar.

Cuando sale el sol y se templa el ambiente, nuestra pequeña y hermosa ciudad se convierte en un auténtico infierno para los conductores. El caos circulatorio que se genera día tras día pone a prueba los nervios de cualquiera a los mandos de un aparato de dos, tres, cuatro o dieciséis ruedas.

Muchos de nosotros hace años que no recurrimos al coche para movernos por la villa, del mismo modo que también hace años que nos dimos cuenta de que, en verano, es complicado incluso aparcar una scooter con caballete.  Y es que en Donostia, además de fardar de que tenemos 3,29 bares por habitante, hay algo más de 26000 motos, o lo que es lo mismo, una moto por cada cinco habitantes de entre 16 y 69 años, es decir, uno de los ratios más elevados de España. Datos estadísticos que deberían ser positivos, dado el bajo índice de contaminación que genera dicho parque móvil y el ahorro de espacio que supone. 

Pero no, ya no fardamos de que vamos en moto. Ahora es un problema. Ahora nos quejamos porque somos muchos y porque no tenemos sitio para aparcar cuando vamos a la playita, en chanclas y con la toalla al viento. Y como siempre nos quejamos de todo, finalmente, alguien escucha nuestros lamentos y mentes maquiavélicas se ponen a buscar soluciones.

Soluciones por llamarlas de alguna manera, porque no está demás recordar que, cuando este problema empezó a crecer, el Ayuntamiento decidió prohibir el aparcamiento de las motos sobre la acera de la Plaza Vinuesa, en plena Concha, y bajo la tejavana de la Bretxa, en el corazón de la Parte Vieja. Multas para todos y grúas circulando por doquier. ¿Qué no hay sitio?, pues prohibimos aparcar motos en puntos clave para que, o te la guardes en el bolsillo, o la dejes en casita,  problema solucionado. Prohibir para disuadir.

Y ahora preparémonos, porque el alcalde ha anunciado que, tras escuchar a su pueblo quejicoso, ya está analizando alternativas para atajar tamaño problema. Pero las opciones no pasan por ampliar el número de plazas, no las merecemos. Tampoco podremos subirnos a determinadas aceras de forma ordenada ni aparcar en el muelle, queda feo, muy feo.

La ágil concejala de “movilidad” dice que ella está contenta con el panorama actual y que el problema es estacional. En esa segunda parte le damos la razón. Pero al grano, añade que se les ha ocurrido que las motos deberíamos empezar a pagar por aparcar, pero sin afán recaudatorio, ni mucho menos. OTA “blanda” le llaman, aparcamiento en rotación le llaman... aparcar un rato y si te pasas de “rato” toca rotar una moneda por la ranura de la hucha municipal. O algo así.

En fin, los que andamos en moto todo el año sabemos que un lluvioso 19 de febrero no tendremos problema para aparcar en ningún lugar, pero entendemos que en verano esto sea un inconveniente farragoso. 

¿Y qué hacemos? Para empezar, dejar de quejarnos por todo, porque al final nos va a salir el tiro por la culata. Si les dejamos seguir pergeñando enmiendas, acabaremos perdiendo los pocos privilegios que a regañadientes nos concedieron a los motoristas cuando el asunto se les empezó a ir de madre…
Aún estamos a tiempo de evitar males mayores, ya que no hay ninguna decisión tomada. Aunque el verano que viene, fijo que no nos libramos.

Por eso, te recomendamos que, si no tienes sitio para dejar la burra, te des otra

vueltita. La playa va a estar igual de saturada que los aparcamientos, llegues 5 minutos antes o después ;-)

Graciaaaas!

 

Ander Bilbao (North Wheels Club)